jun 30, 2015

Análisis de la crisis empresarial

Serie: empresa en crisis

En las líneas siguientes voy a intentar resumir como aparece y se extiende la crisis en la empresa.

La causa origen de la crisis empresarial siempre es estratégica. Y esto no se debe olvidar.
Así cuando se produce algún hecho que afecta a la competitividad de la empresa, que requiere una respuesta inmediata por su parte, si ésta no se produce, o se produce demasiado tarde, la empresa pierde capacidad competitiva frente a sus competidores y entonces es cuando empiezan los problemas, aunque pueden pasar hasta dos años antes de que se vea afectada la cuenta de resultados. Pero también hay que decir que últimamente cada vez se acorta mas el tiempo, lo cual depende de lo dinámico que sea el sector al que pertenece la empresa.

Veamos ahora cual es el proceso de expansión que sigue la crisis, que se puede identificar en cuatro fases:
– Crisis estratégica. Se produce cuando la empresa pierde su posición competitiva, debido tanto a cambios que puede producirse en el ámbito interno (perder capacidad de I+D), o en el ámbito externo (cambios en los gustos/necesidades de la demanda).
– Crisis operativa. Aquí los síntomas aparecen en la actividad diaria de la empresa, como pueden ser baja productividad, pérdida de calidad en los productos, aumento de quejas/devoluciones de clientes, pérdidas de clientes, etc.
– Crisis de resultados. Se detecta cuando la empresa empieza a tener pérdidas, al no haber sabido dar la respuesta correcta a las fases anteriores. Empiezan a saltar las alarmas en la organización.
– Crisis de liquidez. En esta fase la empresa tiene problemas de tesorería, debido generalmente a las pérdidas que ha soportado en los últimos meses y al deterioro en la gestión. Hay peligro de insolvencia sino se actúa con rapidez

Estas cuatro fases son en realidad una cadena de causa-efecto en el tiempo, que va contaminando de forma sucesiva a la organización, y en cada fase aumenta la gravedad.
Un factor importante de propagación es que cuando empieza a extenderse la crisis, las relaciones entre los empleados se van deteriorando, por la presión que se ejerce de arriba hacia abajo, debido a los problemas que van apareciendo en el día a día, y la contaminación se extiende por la cadena de mando hasta que entra en una espiral que cada vez enrarece más el clima interno de la organización.

Por desgracia, una parte importante de los empresarios identifican la crisis en las dos últimas fases, es decir, cuando afecta a los resultados, aunque la mayoría de veces, hasta que no tienen problemas graves de liquidez no piensan en buscar soluciones a través de asesores externos.
Y aún hay que añadir, que en estos casos no siempre acuden a los profesionales adecuados, y consecuentemente los resultados que obtiene suelen ser decepcionantes y acaban encontrándose peor que al inicio, con un drama personal, y a veces también familiar, por que parece que el mundo se pone en su contra.

Ahora veamos por que en el punto anterior he destacado la actuación de profesionales inadecuados en el tratamiento de empresas en crisis, aspecto este de vital importancia para dar una respuesta correcta al problema que se plantea.
Cuando un asesor que no es experto en viabilidad empresarial realiza un análisis en una empresa en crisis, suele realizar un análisis parcial, por que focaliza el estudio en aquellos síntomas que mas destacan, o que mejor domina, y no tiene en cuenta el componente estratégico que tiene toda crisis. Esto provoca que las medidas correctoras se apliquen sobre síntomas parciales, y que no se tenga en cuenta en la solución la parte estratégica de la crisis.
Por ejemplo, realizar una refinanciación de deuda y no haber realizado al mismo tiempo una correcta reestructuración de costes. Con toda seguridad la empresa seguirá teniendo pérdidas. Aunque esta es una situación bien conocida por la banca, y es uno de los principales motivos por los que no concede financiación a muchas empresas.

A través de estas líneas también quiero transmitir que la mayoría de las veces, el problema que se esconde detrás del alto número de empresas insolventes que desaparecen todos los años, es la lentitud en la reacción que tiene el empresario frente a la crisis, no sólo por el hecho de que no detecte la crisis en sus dos primeras fases, sino por que cuando aparecen las pérdidas tampoco actúa con contundencia, y no se puede olvidar que en estos casos el tiempo es un factor clave para poder conseguir la viabilidad de nuevo.
Esta lentitud en la reacción se debe a muchas causas: no querer aceptar la realidad y esperar que el problema se solucione solo; diagnosticar la crisis tarde, cuando ya afecta a la cuenta de resultados o a la tesorería … y sobre todo demorar en exceso la toma de decisiones importantes.

De forma muy resumida, la solución pasa por:
– Determinar la situación real de la empresa, dentro de un análisis global
– Actuar según la gravedad de la situación puesta de manifiesto en el punto anterior, lo cual puede pasar en el peor de los casos, por reposicionar la empresa, eliminar el lastre y fijar los objetivos estratégicos a conseguir
– Definir los planes de acción más adecuados para alcanzar los objetivos operativos (que se deducen de los estratégicos), buscando que estén al alcance de la empresa y que obtengan los mejores resultados. Estos planes tendrán fecha de inicio y de fin, un responsable de su ejecución e indicadores que permitirán seguir su evolución, para actuar rápidamente en caso de desviaciones
– Buscar el compromiso de todo el personal que interviene en los planes y mantenerlos motivados durante el tiempo de duración del proyecto.

Espero que las líneas anteriores sirvan al lector para reflexionar sobre la situación de su empresa para que pueda actuar en consecuencia.

La confidencialidad de nuestra intervención está garantizada por escrito y con el Análisis Previo, que es gratuito y no le compromete a nada, sabrá si su empresa es viable.

Juan Ramón Moya
Barcelona: 93 228 78 14
www.jrmoyayasociados.com

may 15, 2015

Mi empresa está en crisis ¿Qué debo hacer?

Serie: empresa en crisis

Sin entrar en profundidad, ni hacer una lectura técnica, sobre que es lo que se entiende cuando decimos que “la empresa está en crisis”, se puede decir que normalmente el empresario, dice que su empresa está en crisis cuando es insolvente, es decir, no puede hacer frente a todos los pagos que se generan en la actividad. Y hago esta precisión porque en realidad la crisis de la empresa pasa por cuatro etapas y precisamente, la última es cuando entra en insolvencia. Antes la empresa ha estado dando señales de aviso, que si se hubiesen interpretado correctamente, se habría podido evitar el drama final.

No voy a dar un recetario de medidas “milagro” que quedan muy bien escritas, y que se repiten una y otra vez en Internet, por que si queremos ser serios y abordar este grave problema correctamente, para conseguir la viabilidad de una empresa hay que partir de un diagnostico técnicamente correcto realizado por un profesional experto en viabilidad. Y todo lo demás son cuentos que no vienen al caso por que hay mucho en juego.

Cuando se está en esta situación, lo que se debe hacer es ante todo mantener la calma para poder pensar con claridad, por que el empresario de PYMES se está jugando su patrimonio según la decisión que tome, pero es el momento de adoptar decisiones tal vez difíciles, pero necesarias, y recordar que el mayor riesgo se asume no haciendo nada y que cuanto mas tarde se tomen las decisiones menos posibilidades habrá de recuperar la viabilidad de la empresa, mas riesgo asumirá y mas cara será la solución final.

Debe quedar claro, que lo mas importante es que el empresario acuda a un economista experto en viabilidad empresarial, por que cada caso es distinto y no se puede generalizar una solución única, ya que intervienen muchos factores que es preciso valorar adecuadamente para conseguir resultados óptimos.

Durante las primeras entrevistas el experto realizará un análisis rápido para valorar los aspectos clave a tener en cuenta y dependiendo del resultado que obtenga aconsejará el camino a seguir, que como ya he indicado en puntos anteriores, cada caso es distinto y debe ser correctamente valorado para buscar la mejor forma de defender los intereses del cliente.

Lo que no debe hacer nunca el empresario cuando se encuentra con una crisis empresarial es:
1) Esperar a ver si la situación se arregla sola, por que el tiempo va en su contra y lo único que conseguirá será acumular pérdidas, tener más dificultades de tesorería y alejarse de la solución.
2) No debe buscar más financiación, ni bancaria, ni de otro tipo, sino tiene claro cual es el problema y la solución que se debe dar, ya que con ello lo único que conseguirá será alargar la agonía y empeorar la situación financiera en la que se encuentra
3) La empresa es un organismo vivo, que nace, crece y se desarrolla y también puede enfermar (cuando entra en crisis) y morir, sino recibe el tratamiento adecuado.

Cuando estamos enfermos acudimos al médico para que diagnostique la enfermedad que tenemos y nos ponga en tratamiento. Igual debemos actuar cuando la empresa entra en crisis, el diagnóstico lo debe realizar un experto en viabilidad, y si es posible conseguirla a continuación realizará un Plan de Viabilidad y bajo su supervisión y control se pondrán en marcha las medidas adecuadas, por que acompañamos al cliente en todo el proceso.

Si no se puede conseguir la viabilidad, el experto indicará el mejor camino a seguir para vender la empresa (si es factible esta opción) o en el peor de los casos liquidarla, defendiendo siempre los intereses del empresario de forma prioritaria.

Este es el único camino de éxito que tiene el empresario para recuperar su patrimonio, que ciertamente tiene un coste, pero que lo podrá recuperar con facilidad en poco tiempo al salir la empresa fortalecida del proceso.

La confidencialidad de nuestra intervención está garantizada por escrito y con el Análisis Previo, que es gratuito y no le compromete a nada, sabrá si su empresa es viable.

Juan Ramón Moya
Barcelona: 93 228 78 14
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abr 10, 2015

La estrategia en la PYME

Para decirlo de una forma sencilla, la estrategia indica el camino, la forma, como la empresa va a conseguir sus objetivos.  Estos objetivos pueden ser: crecer el x % anual, mejorar la rentabilidad, entrar en nuevos mercados, etc.

La definición de la estrategia pasa por un análisis de la empresa, del mercado y de la competencia, para detectar alternativas de acción que permitan mejorar la posición competitiva, y finalmente poder elegir la mejor entre las posibles.

Esta elección comporta fijar unos objetivos a conseguir por la empresa, en un plazo definido, y determinar que medios va a emplear para alcanzarlos y como los va a financiar, en caso necesario.

Pero además, y esto es clave, la estrategia también sirve para alinear a toda la organización hacia la consecución de los objetivos fijados.

¿Cómo se consigue esto? Pues utilizando el cuadro de mando integral, que es una herramienta que sirve para comunicar, ejecutar y controlar la estrategia, ya que permite crear indicadores y objetivos en todas las áreas funcionales de la empresa y a todos los niveles organizativos.

El cuadro de mando integral hace visible el negocio, pues sirve para controlar la ejecución de los planes de acción y con su seguimiento, permite poder actuar de inmediato en caso de desviaciones que deban ser corregidas.

El hecho de poder fijar objetivos para todos los integrantes de la organización, permite no solo alinear a las personas con los objetivos de la empresa, sino también motivarlas, a través de un sistema de retribución variable ligado a la consecución de esos objetivos.

Evidentemente, antes es preciso comunicar y consensuar estos objetivos con el personal y para ello la comunicación interna bidireccional es imprescindible

El objetivo final que busca la estrategia es obtener ventajas competitivas que sean percibidas por el cliente y que se puedan mantener el mayor plazo de tiempo posible.  Es decir, en definitiva lo que busca, es diferenciar el producto/servicio en el mercado de forma que sea más deseado y preferido por el cliente, que los de la competencia.

¿Es necesaria la estrategia para la PYME?  Rotundamente si.           Es necesario tener una estrategia claramente definida y que conozca toda la organización, por que lo contrario da opción a una única alternativa: improvisar sobre la marcha y competir en precio (cada vez mas bajo) mientras la caja aguante.

Juan Ramón Moya
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Gestión económica y financiera asignatura pendiente de las PYMES

En un entorno tan competitivo como el actual, la gestión económica y financiera es vital para asegurar la supervivencia de cualquier empresa, y es en el caso de las pymes donde adquiere una importancia especial, por los pocos recursos que la mayoría de ellas dedican a este menester.

Una mayoría de pymes, especialmente las de pequeña y mediana dimensión dentro del grupo, focalizan su atención y sus recursos en las ventas y en la producción, siguiendo este orden de importancia. La gestión suele ser intuitiva y se improvisa sobre la marcha.
Pero lo cierto es que esta actitud provoca una debilidad muy grave en la gestión de la pyme, ya que la tesorería es el combustible que mueve la organización, y precisamente por ser un recurso escaso, debe ser administrada correctamente.
Vender a cualquier precio suele ser otro error grave, ya que muchas veces por la presión de la competencia, se hacen campañas, promociones y descuentos a clientes importantes que rebajan el margen y a veces lo eliminan completamente. El control del margen debe ser una prioridad que ha de estar por encima de la necesidad de vender, porque si hay que vender perdiendo dinero es mejor no vender.

Planificar la tesorería a corto y medio plazo permitirá gestionar los sobrantes y los déficits, y dará tiempo para poder negociar con la banca la obtención de nuevos recursos en caso necesario.
Controlar la rentabilidad del negocio con la ayuda de herramientas como software de gestión, el cuadro de mando integral y la contabilidad de costes, para conocer la rentabilidad por producto, cliente y punto de venta es imprescindible para que el empresario sepa donde gana y donde pierde y pueda tomar decisiones objetivas.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es cuando se decide invertir, por ejemplo, abriendo nuevos puntos de venta, exportar a otros países, comprar maquinaria nueva, etc., ya que a menudo estas decisiones se toman de forma intuitiva y se ejecutan improvisando sobre la marcha, sin analizar la realidad con las herramientas adecuadas para ello, como puede ser un plan estratégico que contemple las acciones a realizar, los objetivos a alcanzar y que determine y cuantifique previamente, los recursos necesarios y la forma de obtenerlos, permitiendo así el control de su ejecución.

Pero es que además con una información económica y financiera adecuada a la necesidad de cada pyme, el empresario podrá ir abandonando la toma de decisiones intuitivas, e ira profesionalizando su gestión para poder controlar el riesgo de su negocio de una forma más objetiva.

Externalizar la gestión económica y financiera es una buena opción para las pymes, ya que les asegura una gestión profesional, a la medida de sus necesidades y a un precio asequible. Por otro lado esta inversión la recuperan con rapidez con la mejora de los resultados que obtienen.

Juan Ramón Moya
Barcelona: 932 28 78 14
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